Existió hace muchos años un reino que su nombre es muy difícil de pronunciar, donde vivía Beca una joven granjera junto a sus dos hermanas y su madre, ella era la mediana de las tres y siempre estaba dispuesta a brindar ayuda a cualquier persona que se lo pida, destacaba no solo por su amabilidad sino también por su enorme cabellera rulada, grandes ojos y una capacidad increíble para bailar y cantar. tenia esa gran virtud para realizar pasos de baile complejos con una coordinación increíble que maravillaría a cualquiera, que la veía al mismo tiempo que su voz a pesar de no ser tan espectacular, te quebraba el sentimiento cada vez que la escuchabas por tan dulce y refrescante voz.

Bailaba y cantaba mientras limpiaba su casa, mientras caminaba al pueblo a conseguir comida para su familia, todo el mundo la saludaba con gran gusto y siempre mantenía una sonrisa al acercarse a los demás.

Un día la madre enfermó, los médicos hacían lo posible para ayudarla que mejore, pero necesitaban un ingrediente especial para la cura, esto era una flor que solo crecía en un bosque muy alejada del reino donde nadie se atrevía a visitar ya que según los rumores estaba plagada de espíritus. Ninguno de los caballeros ni aldeanos querían ayudarla por temor de los supuestos espíritus que ahí albergaban, ella no lo pensó dos veces y en la desesperación tomó una bolsa de cuero los llenó de provisiones y emprendió el viaje al bosque.

Asustada caminó largos días, pasando frio, dolores en los pies por tan largo trayecto y al quinto día encuentra el bosque tenebroso, se detiene a mirarlo y pensar lo difícil que seria el encontrar la flor y luego salir viva de ello. Pensó por un momento y la solución le vino como una inspiración, comenzó a cantar para dejar de pensar en los rumores sobre el bosque. Mientras más se adentraba en el bosque más obscuro y tenebroso se hacía, se le cortaba la voz del miedo que tenía al caminar entre los arboles densos. Criaturas se le acercaban con extrañes ya que nadie los visitaba desde hacía muchísimo tiempo, ella por su lado buscaba la flor mientras trataba de controlar sus miedos cantando y buscando la preciada voz, pasan las horas y escucha una voz de entre los árboles que le seguía el tarareo de su canción … todo lo que ella decía la voz lo repetía….

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  • Ta-ra-ra-raaaaa
  • Ta- ra-ra-raaaa; la voz repetía

Ella se armó de valor y con sus ojos enormes aguados en lágrimas gritó:

  • ¡Sal de donde estés ahora mismo!

Todo se quedó en silencio, ella mirando alrededor buscando ese alguien que le estaba siguiendo

De pronto aparece de entre la maleza una figura delgada con mirada penetrante y sonriente le dice: -Cantas muy bien para ser tan joven.

Con miedo y con la voz ya quebrada Beca le dice: – ¿Quién eres? ¿Por qué me sigues?

El misterioso joven le responde:

  • Mi nombre es Herno soy el dueño de estas tierras y dudo que seas de por aquí, por lo que llevo un trayecto bastante largo siguiéndote y escuchándote cantar.

Beca le pregunta: ¿Qué quieres de mí?

H: Solo saber cuál es tu propósito en estas tierras y seguir escuchándote cantar

B: Vengo a buscar una flor para ayudar a mi mamá, y el cantar pues me gusta mucho al igual que bailar.

Herno se sorprende y pregunta: ¿Bailar? ¿sabes bailar también?

B: Pues sí, pero en estos momentos no deseo hacerlo solo vengo a buscar la flor e irme.

H: Bien, pues creo saber donde esta lo que buscas, pero ¿Qué tienes que brindarme a cambio?

B: No tengo más que provisiones para mi dime ¿Dónde está lo que busco?

Herno le mira, sonríe y le dice: Puedo llevarte a donde está la flor. ya luego veré que puedes ofrecerme a cambio.

Herno le lleva al jardín donde estaba la flor, y le dice: solo puedes tomar una de ellas, sin embargo, si te la llevas es posible que no sea suficiente para recuperar del todo a tu madre.

Beca toma una de las flores con tristeza y le dice: tendré que venir más seguido para poder salvar a mi madre ¿Cómo puedo pagártelo?

Herno le dice que no debe de darle nada a cambio que solo con que ella pueda venir a visitarlo constantemente ese seria su forma de retribuirle por las flores.

Beca toma ese acuerdo y se marcha corriendo.

Pasa una semana y Beca constantemente entraba al bosque tomaba una flor, charlaba con Herno y se iba, esto ocurrió durante muchos días, beca ya se quedaba un poco más incluso pasaba la noche hablando con Herno mientras su mamá mejoraba de salud ya muchas veces volvía a casa sin la flor solo para tener excusa de tener que volver al bosque y poder estar con Herno una vez más.

Pasaron meses, la madre de Beca estaba mucho mejor y aún así ella iba a encontrarse con Herno al bosque solo para platicar cantar y bailar junto a él. Un día Beca llega feliz al bosque y espera a Herno durante horas, nunca llegó. Días después volvió y encuentra a un hada sentada cabizbaja con una mirada triste y perdida, Beca extrañada le pregunta: – ¿Dónde está Herno? El hada le contesta: – ¿Por qué no tomas la última flor que queda del jardín y te vas?

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Beca extrañada le contesta: ¿ultima flor? – voltea y efectivamente, solo quedaba una sola flor del inmenso jardín que ahí se encontraba.

El hada se dirige con los ojos llenos de lagrimas brillantes y con una enorme tristeza le dijo: Cada una de las flores que vistes aquí era un símbolo de vida, no solo para el bosque, sino para Herno, cada flor representa parte de su vida y como ya no existe más que solo una ya él no estará entre nosotros, te llevaste todo lo que era para nosotros y para lo que era esta bosque, muchos hablaban de que albergaba espíritus pero éramos nosotros intentando evitar que este jardín fuera destruido. Te lo has llevado todo solo para tu felicidad y estúpido fue él que se enamoró de tu voz de tus bailes y de las horas que hablaban. ¿Qué le diste a cambio por las flores?

Beca con la expresión de impresionada que tenia solo le respondió: Nunca me dijo que quería algo a cambio por ellas. ahí ella se dio cuenta que él le daba lo que ella necesitaba solo para que ella volviera al bosque y poder admirarla, dio lo poco o mucho que tenía sabiendo que eso iba a destruirlo solo por estar un día más a lado de la chica que bailaba.