Ya pasan los días, la historia se reescribe, comenzando con las notas, hablar, mensajes, saber el estado de animo de uno y del otro. Existe una gran diferencia, hay una aceptación poco a poco del otro, se llevan muy bien, hay esa libertad de expresión, hay esa libertad de decir lo que se se les venga la gana sin que el otro le parezca raro ya que se conocemos de pies a cabeza, aunque sí, hay sorpresas, hay cosas nuevas, actitudes nuevas y gestos importantes.

No siempre es algo positivo, si existe esa duda, esa pequeña espina por parte de los dos por temor a todo un desastre, pero de algo está seguro es que no habrá ese final nuevamente, no existe posibilidad que suceda nuevamente, hay un compromiso de por medio que es la solución de todos los problemas de manera pacífica y de forma clara y concisa sin caer en el lanzarse cosas.

Casi al mes la mente le juega mala pasada y cae en la desconfianza, en la duda, el pensar nuevamente cosas negativas, esto le cae pesado a Camelot que está entusiasmado cada vez más con la idea de tenerla siempre a su lado, de seguir enamorados más de Mary- Ann, que no puede dejar de pensar en él pero le invade la duda cada día. Esto puso un fin a su trayecto que parecía lo ideal, la vida perfecta para los dos, que coincidieron en el dejar todo en un final por y para la buena salud de Mary-Ann que sufría una y otra vez por el amor de Camelot.

Luego de unos días Camelot solicita una reunión la cual para él era solo finalizarla y recibir unos recuerdos que le entregó en su corta etapa, no fue con otra intención además de brindarle a Mary-Ann un reto: “decir todo lo que piensa ella de él pero ya de manera extrema”, que si desea gritarle o insultarle que lo haga, pero que vomitara todo lo guardado durante años, ella acepta el reto y le pide que comience él.

abrazo bajo la lluvia

Después de 20 minutos que Camelot le dice todo lo que tenía guardado y de sentirse ya libre por haber descargado todo sus frustraciones, el turno de Mary-Ann no se hizo esperar y le explotó todo su remordimiento, le gritó todo lo que pudo hasta incluso caer en lágrimas… fue duro para los dos en ese momento, él la abrazó con mucha fuerza, la cargó mientras ella seguía llorando descontroladamente, y éste le dijo: “estarás bien, estaremos bien”, se lo prometió esa noche bajo la lluvia de invierno…

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