Cuando uno se decide a migrar a una nueva ciudad, a un nuevo país, la mayoría entiende que no es fácil, que no depende en si cómo te trata un país, el lenguaje que se usa, tampoco depende de la manera de vivir en ese país

 ( costumbres). La mayor parte tiene que ver cómo lo percibimos nosotros como punto de vista, y a esto me dirijo a que cuando giras el globo terráqueo en tu casa y señalas un país, lo primero que piensas es en los selfies, lugares famosos de ese sitio, el cómo te mirarán cuando digas que vas a otro país a vivir, claro esta es en donde inicialmente vivas, donde exista la seguridad al ciudadano,donde la economía sea estable o promedio, en un país donde las cosas “funcione” en pocas palabras,tu punto de vista del viaje no suena tan mala idea.

El otro lado de la moneda es la NECESIDAD de salir del país en el que te encuentras por motivos sociales,económicos,mejora de status personal, solo por nombrar algunos, tu imagen del país destinado es más inclinado a lo racional, en la que tu primera meta es calificar y determinar el techo donde estarás, que comerás y el dinero que deberás tener para sustentar y en algunos casos sino es la mayoría ya ir enviando correos con tus datos para ser contratado/a antes de llegar. Al hacerlo ya tú mente se enfoca en el valor monetario que podrías transformar tus acciones y habilidades, cambias tus selfies y lugares turísticos por estudios que puedan ayudarte a alcanzar un nivel referente, en el trabajo que aunque no sea el deseado al inicio pero siempre aparece la frase: “por mientras me busco uno mejor” que aunque no esta mal, esta mal el quedarse más del tiempo que debiste.

Me sucedió cuando llegue a establecerme en Perú hace ya muchos años, en la que al inicio salía y entraba con solo motivo turístico/comercial y que duró una pequeña temporada, sin embargo cuando ya tienes una fecha para ida y con el espacio de tiempo suficiente como para terminar de hacer ya pensaba en : comprar, gastar y ahorrar. Aunque no pensaba en migrar por necesidad sino por superación todo el tiempo que llevo fuera del país genera una cierta calma en cuanto a la decisión que se tomo en ese momento, y fue que a pesar de todo lo bueno, todo lo cercano, lo conocido y querido que se quedo allá el tiempo te hace superar y darte a entender que en estos momentos es la mejor de las decisiones que tome para mi carrera, para mi vida social y para mi superación personal. Por es cuando veo o escucho a un venezolano decir que extraña todo de Venezuela y que nada es como en Venezuela pienso 2 cosas : la primera, es que a pesar de la situación o que haya dejado allá, su estado emocional esta superando su estado racional, y lo segundo es que el sabiendo que puede estar para mejor sabe muy bien que no volverá y que no es simple paseo turístico de 2 semanas.

Con esto finalizo esta pequeña reseña diciendo que no juzgando a un tipo de persona en especial solo estoy comparando situaciones, y que no tendría porque referirse a un tema y generar controversia. Solo menciono que todos tenemos distintos observadores y puntos de vista en una misma situación y que para mi ver el lado racional tiene mucho mas sentido en muchas de mis acciones que en el lado emocional , que toda persona quiere quedarse en su país natal y que migrar no es fácil sea cual sea el caso, pero que si hay que hacerlo como lo están haciendo muchos en estos momentos que lo hagan con la visión y misión racional y que el sentimentalismo patriotismo deje de convertirse en fanatismo, moda o cliché, y que sobre todo, HAGAN LAS COSAS BIEN EN EL PAÍS DONDE VAYAN A IR.